MANCOMUNIDAD TURÍSTICA DE SIERRA ESPUÑA
Sierra Espuña
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Naturaleza

...en Sierra Espuña están censadas 8 especies de anfibios, 17 de reptiles, 123 de aves y 38 de mamíferos. Aparecen curiosos endemismos como el de la ardilla de Espuña, una subespecie exclusiva de estos montes...

La comarca de la Sierra Espuña posee un amplio mosaico natural. Aquí se encuentran paisajes con sabor a vino o con perfume a bosque, de sorprendente verdor o de relajante amarillo, de extrema aridez o de frondosos arbolados. Un recorrido por estas tierras reúne un completo muestrario de la naturaleza: bosques y estepas, ríos, embalses, alta montaña, regadío y secano.

Aunque la altitud media de la comarca ronda los 800 metros sobre el nivel del mar, toda ella se distribuye entre 200 y los 1.583 de la cumbre de Sierra Espuña; pero son las montañas las que mayor número de elementos originales van a ofrecer. Viajeros de a pie o en bici, a veces también los de automóvil, van a encontrar espléndidos escenarios en el murallón calizo de las Paredes de Leyva, de más de 3 kilómetros de longitud y, entre 100 y 150 metros de desnivel, los Cuchillos de El Bosque o la impresionante meseta de la Muela, a 1.554 metros.

Los relieves de la comarca han sido dotados de otras formas caprichosas, las del agua: el profundo cañón del Barranco de la Hoz o el angosto Estrecho de la Algualeja son un ejemplo. Como también lo es el intrincado sistema de barrancos, cárcavas y mesetas del "paisaje lunar" de Gebas, que justifican la declaración de "Paisaje Protegido". Junto con el Barranco de Malvariche, en Totana, o la Rambla de Algeciras, en Alhama, se configuran algunos de los más representativos cauces mediterráneos: los ríos-rambla.

Sierra Espuña, es un mundo de contrastes. Las diferencias altitudinales, climáticas y una vapuleada historia forestal hacen de este Parque Natural un islote de humedad en medio de un paisaje semidesértico. El bosque está principalmente dominado por el pino carrasco, aunque, sobre todo en las zonas más altas, no faltan el ródeno y el negral. El carrascal aparece a partir de los 700 metros de altitud y en algunos enclaves protegidos, como son el Valle de Leyva o el Río Espuña, podemos encontrar el roble quejigo y el arce de Montpellier. Los barrancos y otras zonas húmedas de la Sierra cuentan con bosquetes de olmos, chopos, álamos y sauces enanos. Los matorrales constituyen otra comunidad vegetal característica: Entre chaparras y lentiscos, espinos negrales, enebros y sabinas, se desarrolla un impresionante número de plantas, en muchos casos de gran rareza. Casi mil especies vegetales distintas aparecen en Sierra Espuña, más de la tercera parte de la flora regional. Mientras tanto, en los Barrancos de Gebas se sucede la continua lucha de la vegetación contra la erosión, las profundas barranqueras típicas de un suelo tan inestable arrebatan terreno a los cultivos agrícolas o forestales, a la vez que someten a un incesante cambio a los endémicos matorrales de suelos yesíferos.

En Sierra Espuña están censadas 8 especies de anfibios, 17 de reptiles, 123 de aves y 38 de mamíferos. Aparecen curiosos endemismos como el de la ardilla de Espuña, una subespecie exclusiva de estos montes. El arruí, gato montés, jabalí y un buen número de pequeños mamíferos abundan por estos montes. La avifauna cuenta con rapaces como el águila real, águila calzada, águila perdicera, además del azor, halcón peregrino, búho real y cárabo; junto a un gran número de pequeños y medianos pájaros, entre los que sobresale la alondra de Dupont.

Espuña es también escenario de parajes singulares, como los barrancos de Malvariche, Leyva o Enmedio, las altiplanicies de Prado Mayor o el Pedro López, y los abundantes roquedos que jalonan toda la Sierra. También es sitio de fuentes, algunas espléndidas, como Fuente Blanca, la Higuera o los Frailes y otras, enclavadas en lugares encantadores, como La Carrasca, la Bermeja o Perona.

Abundantes restos históricos existen en la sierra y su entorno. Además de los yacimientos de épocas prehistóricas a los que ya hemos hecho referencia, Espuña cuenta con uno de los más grandes complejos de Pozos de la Nieve, los antiguos frigoríficos. Son 26 grandes estructuras circulares excavadas sobre el terreno, ubicadas a unos 1.300 metros de altitud, cuyos orígenes se remontan a finales del siglo XVI. Cada invierno brigadas de trabajadores de los pueblos de la sierra subían hasta las cumbres, para dedicarse a la dura tarea de recoger la nieve de los rasos para almacenarla y apisonarla en su interior. Con la llegada de la primavera el trabajo se invertía, dedicándose las mismas brigadas a extraer las barras de hielo para consumirlas en las grandes ciudades de la zona, incluso en lugares situados a más de 70 kilómetros.

Este gran compendio de paisajes, naturaleza, historia y costumbres ha hecho posible que, en la actualidad, casi 17.804 hectáreas de Sierra Espuña y 1.875 de los Barrancos de Gebas cuenten con la declaración de Parque Regional y Paisaje Protegido, respectivamente.

 
 
 
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