MANCOMUNIDAD TURÍSTICA DE SIERRA ESPUÑA
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Ermita de Nuestra Señora del Carmen

La tradicional costumbre de “zurrir” los tambores que tanto caracteriza a Mula en la actualidad, tiene unos orígenes muy vinculados a la cofradía que desde 1606 es la encargada de cuidar este templo.

El antiguo San Miguel el Viejo, trasladado a su nuevo templo en la Plaza Mayor en 1595, dejó sin advocación al que según la tradición fue emplazamiento de una de las mezquitas medievales. Posteriormente se eligió a San Roque como protector a la amenaza de la plaga de peste que penetró desde el Atlántico, y hacia 1604 ya tuvo como advocación definitiva a Nuestra Señora del Carmen. En 1606 el marqués de los Vélez auspició la fundación de una cofradía que cuidara el edificio y el culto, y la dotó de ordenanzas. Desde su fundación la cofradía se encargó de la procesión de Miércoles Santo y aparece relacionada con la antigua costumbre de “zurrir” los tambores en las ordenanzas municipales de 1.859, donde el apartado quinto del capítulo primero dice “En las procesiones se guardará por los concurrentes el órden y compostura debidos, y en todo caso se prohibe andar por las calles con tambores, fuera de los pocos que, con permiso de la autoridad, distribuya la Hermandad del Carmen, y aún éstos irán solamente en la procesión'”.
En 1995 por decisión del Ayuntamiento esta patrona oficiosa durante tanto tiempo, pasó a ser la oficial de Mula.
Del templo medieval apenas queda la pequeña torre de dos pisos, fechable a finales del XV. En el año 1677 la iglesia se hallaba en estado ruinoso, por lo que a lo largo del siglo XVIII los cofrades fueron haciendo restauraciones que dieron como resultado un recoleto edificio con planta de cruz latina, capilla mayor, amplio crucero con cúpula sobre pechinas, nave central con dos capillas laterales y un pequeño coro a los pies. La cofradía dotó al templo de buenas obras procesionales, algunas de ellas de Francisco Salzillo, que tras la Guerra Civil serán sustituidas por otras de Sánchez Lozano.
 


 
 
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