MANCOMUNIDAD TURÍSTICA DE SIERRA ESPUÑA
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Los Saladares del Guadalentín

Este espacio natural fué declarado Paisaje Protegido y su Plan de Ordenacion de los Recursos Naturales(PORN) se aprobó inicialmente por la Orden de 29 de diciembre de 1998 (BORM nº 15 del 20 de enero de 1999).

Los Saladares del Guadalentín se encuadran dentro de un área situada en el Valle del mismo nombre, en los términos municipales de Alhama de Murcia y Totana, entre las montañas de las Sierras de Espuña y Carrascoy. Este marco geográfico general viene definido por el N., la línea recta que une Alhama de Murcia con Casas Nuevas; por el S., la carretera comarcal C-3315 (Totana-Mazarrón) y el tramo que, partiendo de ésta, va desde El Paretón hasta la carretera El Palmar-Mazarrón (MU-603); por el O., la línea férrea Murcia-Lorca; y, por el E., la carretera El Palmar-Mazarrón.

Los Saladares del Guadalentín integran el tipo más genuino de humedal
continental de la Región de Murcia, a la vez que el más alejado de la imagen estereotipada de las zonas húmedas, habiendo sido clasificados como criptohumedales continentales asociados a llanuras de inundación. La estructura de la vegetación natural y la ausencia de una lámina de agua superficial producen un hábitat óptimo para las aves de tipo estepario, apareciendo una comunidad ornitológica relevante a escala nacional y europea. La aparente contradicción ambiental entre subsuelo húmedo y superficie estepárica se resuelve al constatar la intensa dependencia entre ambos subsistemas a través de intensos procesos de evapotranspiración. La alta participación de materiales salinos en estos procesos deviene en un paisaje y vegetación de estepa salina, un ecosistema extremadamente singular a escala europea cuya conservación debe asegurarse.

Los elementos o espacios geomorfológicos más notables de la zona son los siguientes:

* El río Guadalentín, que disecciona el Valle, encajándose actualmente en los materiales cuaternarios que aparecen superficialmente. Los drenajes de los humedales adyacentes parecen, al menos históricamente, haber dependido hidrológicamente del nivel base del río.

* Las ramblas alóctonas que drenan los relieves circundantes (Sierra Espuña y Carrascoy), tales como la rambla de la Celada, de los Arcos, de Totana y de Lébor, por la margen izquierda; y el barranco de la Murta y la rambla de Guirao, entre otros, por la margen derecha. Estos cauces vierten a la amplia planicie que se encuentra a ambas márgenes del río, sin llegar a desembocar directamente en él. Probablemente, la actividad neotectónica ha provocado diversos cambios de dirección e interrupciones en estos cursos de agua, lo que ha debido contribuir a su vez a generar unas condiciones de semiendorreismo.

* El espacio central del valle, en los que se encuentran fenómenos generalizados de acumulación de sales en el suelo, relacionados con diversos elementos morfogenéticos. Entre ellos destaca la existencia, a muy poca profundidad, de una lámina de agua, que participa decisivamente en la existencia de fenómenos de ascenso por capilaridad de la humedad. Este fenómeno, en combinación con una elevadísima evaporación superficial, es decisivo en la definición de las propiedades de los suelos y la vegetación natural. Es por ello que este ambiente ha sido categorizado dentro de los criptohumedales interiores asociados a una llanura de inundación, característicos de zonas áridas y semiáridas, en los que la denominación criptohumedales se explica por la presencia
de una anomalía hídrica positiva no aparente como lámina libre de agua, sino inmediatamente bajo la superficie.

 
 
Sierra Espuña